La
consciencia es un concepto que entendemos intuitivamente, pero que es difícil o
imposible de describir adecuadamente en palabras. Se puede decir que
consciencia es el estado subjetivo de apercibir algo, sea dentro o fuera de
nosotros mismos.
No existe ninguna definición consensuada de la consciencia. Pero consciencia
significa experiencia subjetiva, o sea, lo opuesto a objetividad. En algunos
escritos la consciencia es considerada sinónimo de mente. Pero la mente incluye
procesos mentales inconscientes, y puede definirse como el funcionamiento del
cerebro para procesar información y controlar la acción de manera flexible y
adaptativa.
La consciencia tiene contenidos, pero aunque pueda tener una enorme variedad de
contenidos no puede tener muchos al mismo tiempo. La consciencia no es un
fenómeno pasivo como respuesta a estímulos, sino un proceso activo de
interpretación y construcción de datos externos y de la memoria relacionándolos
entre sí.
Se ha equiparado la consciencia a la vigilia, pero estar despierto no es lo
mismo que ser consciente de algo en el sentido de apercibirse de algo. En el
sueño podemos apercibir imágenes mentales visuales o auditivas.
Los actos voluntarios y la toma de decisiones son aspectos importantes de la
experiencia consciente. Por ello, uno de los significados más comunes de
consciencia es que es un sistema de control ejecutivo que supervisa y coordina
las actividades del organismo.
Se
ha considerado a la consciencia íntimamente relacionada con la memoria
operativa, la atención y el procesamiento controlado. La memoria operativa es
importante para la solución de problemas, la toma de decisiones y la iniciación
de la acción. La relación con la atención es clara: prestar atención a algo es
ser consciente de ese algo. El ejemplo más clásico de atención selectiva es el
conocido como “efecto cocktail party”, por el que seleccionamos información
interesante en medio de un gran ruido de fondo.
También se ha considerado la consciencia como sinónimo de auto-consciencia. Pero como se puede ser consciente de muchas cosas que no son la propia persona, hoy se estima que la auto-consciencia es una forma especial de la consciencia.
También se ha considerado la consciencia como sinónimo de auto-consciencia. Pero como se puede ser consciente de muchas cosas que no son la propia persona, hoy se estima que la auto-consciencia es una forma especial de la consciencia.
Se pueden distinguir dos tipos de consciencia:
LA CONSCIENCIA PRIMARIA, que es la experiencia directa de
percepciones, sensaciones, pensamientos y contenidos de la memoria, así como imágenes,
ensueños y sueños diurnos.
LA CONSCIENCIA REFLEXIVA es la experiencia consciente, incluye
el proceso de integración, o sea, de observar la propia mente y sus funciones;
con otras palabras: conocer que se conoce. Este tipo de consciencia es
necesaria para la auto-consciencia, que implica darse cuenta de ser un
individuo único, separado de los demás, con una historia y un futuro
personales.
En realidad, la experiencia consciente en el humano adulto normal implica tanto la consciencia primaria como la consciencia reflexiva.
Características de la consciencia
1) Subjetividad: Todos los pensamientos son subjetivos, pertenecen a un individuo y son sólo conocidos por ese individuo
2) Cambio: Dentro de la consciencia de cada persona, el pensamiento está siempre cambiando
3) Intencionalidad: La consciencia es siempre de algo, apunta siempre a algo
4) Continuidad: James utilizó siempre la expresión “curso de la consciencia” para dar a entender que la consciencia parece ser siempre algo continuo
5) Selectividad: Aquí James se refirió a la presencia de la atención selectiva, o sea que en cada momento somos conscientes de sólo una parte de todos los estímulos
A pesar de la enorme variedad de percepciones y pensamientos de naturaleza siempre cambiante, tenemos la impresión de que nuestra consciencia es algo unificado y continuo. Esta sensación de unidad de la consciencia algunos autores la consideran una ilusión.